‘Almería y Andalucía: la política del escaparate’

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Duarte Rocha
Duarte Antonio Rocha
Artículo de opinión de Duarte Antonio Rocha, militante del PSOE de El Ejido

En política hay gobiernos que transforman territorios y otros que convierten la gestión en un desfile de anuncios. Tras varios años de mandato de Juanma Moreno, da la sensación de que Andalucía –y particularmente Almería– sigue atrapada en esa política del escaparate: muchos titulares, muchas promesas y demasiadas realidades que no terminan de llegar.

La política del escaparate funciona así: se anuncian proyectos, se presentan planes y se repiten mensajes optimistas… pero cuando uno observa la realidad del día a día aparecen las carencias, los retrasos y las promesas incumplidas. La distancia entre lo que se anuncia y lo que realmente se ejecuta sigue siendo demasiado grande.

En provincias como Almería esa sensación se percibe con especial claridad. Durante años se ha hablado de desarrollo, de oportunidades y de inversiones estratégicas, pero muchas de esas promesas siguen avanzando con una lentitud difícil de justificar.

 

Infraestructuras que nunca llegan

Uno de los ejemplos más evidentes es el del AVE. Durante años el Partido Popular prometió la llegada de la alta velocidad a Almería mientras las obras avanzaban a un ritmo mínimo, llegando incluso a tapiar túneles. Ahora gracias a un gobierno progresista en breve tendremos AVE desde Almería a Madrid.

Almería no necesita parches ni soluciones a medias: necesita infraestructuras bien planificadas y ejecutadas con seriedad.

 

Servicios públicos bajo presión

Pero las infraestructuras no son el único ámbito donde se percibe esa distancia entre discurso y realidad. También ocurre con los servicios públicos, especialmente con algo tan esencial como la sanidad.

En los últimos años la sanidad pública andaluza ha vivido un deterioro que preocupa a muchos ciudadanos. Las listas de espera han aumentado, faltan profesionales en numerosos centros sanitarios y cada vez son más frecuentes las quejas de pacientes que ven cómo sus citas, pruebas o tratamientos se retrasan durante meses. Cada vez más ciudadanos esperan mucho más tiempo para pruebas diagnósticas, para intervenciones quirúrgicas e incluso pasan horas interminables en las urgencias de los hospitales. Esta es la realidad en Almería y toda Andalucía.

Además, la polémica por los programas de cribado de cáncer ha puesto el foco en la gestión sanitaria. El propio Defensor del Pueblo ha reprochado a la Junta retrasos y falta de respuesta sobre la situación de estos programas de detección precoz en Andalucía. Cuando las políticas de prevención se debilitan o se retrasan, lo que está en juego no son estadísticas: son vidas.

Algo parecido ocurre también con la educación pública andaluza. Mientras miles de familias matriculan ahora a sus hijos, la Junta continúa cerrando aulas en centros públicos curso tras curso tanto en Almería como en Andalucía. A ello se suman críticas de muchas familias por la gestión de servicios como los comedores escolares y la calidad de los menús.

En paralelo, Andalucía vive una expansión acelerada de universidades privadas mientras que no todas las familias se lo pueden pagar, lo que lleva incluso a algunas a meterse en préstamos. El sistema universitario público sigue reclamando una financiación suficiente para garantizar su calidad y su futuro.

 

Dependencia y vivienda: promesas frente a realidad

La situación de la dependencia en Andalucía refleja también ese problema de gestión. Miles de personas siguen esperando durante meses –e incluso años– una ayuda que debería llegar cuando se necesita, no cuando ya es demasiado tarde. De hecho, muchas personas fallecen sin haber recibido la prestación o la ayuda que les correspondía.

Frente a esta realidad, Juanma Moreno intenta justificar la situación repitiendo que el Estado financia el 50 % de la dependencia en otras comunidades, algo que simplemente no es cierto. El Gobierno de España ha incrementado en Andalucía más que nunca los recursos destinados a la dependencia, pero la gestión de esas ayudas corresponde a la Junta de Andalucía.

La vivienda se ha convertido también en una preocupación creciente para muchos jóvenes y familias andaluzas. El acceso al alquiler es cada vez más difícil y el Bono Alquiler Joven, financiado por el Gobierno de España, acumuló retrasos y problemas de gestión en Andalucía por la gestión y la voluntad de Juanma Moreno.

A ello se suma la escasez de vivienda pública y la negativa de la Junta a aplicar medidas como la declaración de zonas tensionadas para frenar la subida de los alquileres. Cuando la administración que tiene las competencias no actúa con decisión, el problema no es de recursos: es de gestión.

 

Una cuestión de prioridades

La cuestión de fondo no es solo administrativa o presupuestaria. Es una cuestión de prioridades políticas. Los servicios públicos no pueden sostenerse a base de discursos ni de campañas de comunicación. Necesitan inversión, planificación, voluntad y una gestión que ponga a las personas en el centro.

Almería, como otras provincias andaluzas, tiene un enorme potencial económico, social y cultural. Es una tierra dinámica, con sectores productivos fuertes, con talento y con capacidad de crecimiento. Pero ese potencial necesita instituciones que acompañen ese desarrollo con políticas serias y con una visión de futuro.

La política no puede limitarse a inaugurar proyectos a medias para la foto de postureo ni a multiplicar los anuncios. Gobernar significa tener voluntad, resolver problemas, fortalecer los servicios públicos y garantizar que todos los territorios reciben la atención que merecen.

Porque cuando la política se convierte en propaganda, los problemas siguen ahí.

Porque el futuro de esta tierra no se decide en ruedas de prensa. Se decide en las urnas.

Almería merece más. Y Andalucía también.

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